• Bajo la dirección del maestro Eduardo García
    Barrios, el sexteto escénico-vocal dio  una muestra
    de la depurada armonía alcanzada entre sus
    integrantes.

Un recorrido por distintas etapas del repertorio universal
de la música vocal, aderezado con gracia escénica y la
interpretación de arreglos propios de canciones
populares, ofreció El Cofre la noche del pasado martes en
su presentación en El Ágora/sala de usos múltiples del
Centro Cultural Tijuana.

El Cofre es un sexteto escénico-vocal que a dos años de
formado ha podido alcanzar una depurada armonía entre
las voces que componen el ensamble, según pudieron
comprobar las varias decenas de oyentes que disfrutaron
su espectáculo.
Integrado por la soprano Samantha Marba, la
mezzosoprano Norma Angélica Vargas, el contratenor
Fernando Pichardo, Enrique Rodríguez en la voz tenor y
Luis Felipe Lozada en la de bajo, acompañados en la
guitarra por Carlos Rangel, todos bajo la dirección del
maestro Eduardo García Barrios, este sexteto escénico-
vocal cautivó al público con la armonía de sus
interpretaciones y su desenvoltura en el escenario.

La delicada combinación de voces, el balance de sus
tonalidades y la elegancia de los arreglos, todo ello
prodigado, además, con apostura sobre el escenario, sin
ser excesiva a modo de no restar protagonismo a las
voces, concedió altas notas a la actuación de este sexteto
vocal.    
El Cofre surgió hace dos años del Laboratorio de
Investigaciones Escénico-Musicales, una asociación civil
con sede en la Ciudad de México que se propone retomar
la música vocal del Renacimiento como punto de
arranque para explorar las demás posibilidades del
repertorio del género, según explicó Enrique Rodríguez.

Haciendo gala de su nombre, este sexteto escénico-vocal
ha sacado del cofre del olvido la música renacentista para
volverla a poner sobre el escenario para agrado de todos
quienes disfrutan los ensambles de voces.   
En un conjunto vocal, lo que el público puede constatar sin
necesidad de ser especialista es el grado de armonía que
alcanzan sus integrantes, y eso estuvo a la vista, y mejor
dicho en los oídos, de los espectadores que premiaron el
esfuerzo de los intérpretes con prolongados aplausos,
rúbrica justa de sincera admiración por el arte desplegado
por El Cofre durante su presentación en el CECUT.  

A lo anterior hay que añadir todavía la variedad del
repertorio interpretado en esa ocasión, que abarcó desde
cantos sacros de la Misión de Santa Eulalia, en
Guatemala, música del siglo XVI, hasta el “Negrito
bailarín”, de Gabilondo Soler Cri-crí, sin olvidar las
canciones de Lennon-McCtarney y una más de Los
Platters, que causaron furor entre el público.

Una canción perteneciente al repertorio de música
tradicional de Kenya, en arreglo de la compositora
mexicana Diana Sirse Valdés, quien ha creado varias
piezas para El Cofre, y otras más de autores brasileños,
completaron esta vuelta al mundo de la música vocal.  

Comentario aparte merecen las piezas de compositores
renacentistas que ejecutó el grupo, el italiano Orazio
Vecchi y el francés Clement Janequin, cuyas notas
destacadas fueron, además de la calidad del conjunto, los
sonidos de la naturaleza que se propusieron reproducir
los autores de estas piezas y que los integrantes de El
Cofre recrearon con donaire.       
Otro rasgo visible en el concierto consistió en que los
integrantes de El Cofre disfrutaron tanto como el público la
interpretación de las piezas que ofrecieron en su
presentación en el Centro Cultural Tijuana y que el público
supo apreciar con expresiones de grata aceptación.
CiudadTijuana
Derechos Reservados
El Cofre en depurada armonía vocal
CECUT
Centro Cultural Tijuana
16 de julio de 2009/Tijuana, Baja California
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