


El nombre “aguacate” deriva de la palabra náhuatl ahuacatli,1 y proviene
de un árbol que se originó en una amplia área geográfica que abarca
desde la planicie central de México hasta la costa de la América Central,
en el Pacífico. Evidencias arqueológicas en nuestro país permiten ver
que este cultivo tiene 10,000 años, pues fueron encontradas semillas de
aguacate (Persea americana Mill.) en cuevas del valle de Tehuacán,
Puebla, mostrándonos que a lo largo de ese tiempo hubo una selección
progresiva orientada al incremento de tamaño del fruto.
No existen barreras de esterilidad entre las tres variedades de Persea
americana, porque árboles de diferentes variedades se pueden cruzar
cuando se encuentran próximos; así, el cultivo denominado Fuerte, que
se realiza en California y otras regiones mediterráneas subtropicales es,
aparentemente, un híbrido natural entre las variedades mexicana y
guatemalteca, si bien con características predominantes de la variedad
mexicana. El aguacate Hass, actualmente dominante en la mayoría de
estas regiones, en su origen se consideró una variedad guatemalteca
pura, pero la progenie producida por autopolinización indica que tiene
genes de la variedad mexicana
CiudadTijuana
Derechos Reservados
Ernesto García Pineda es
doctor en biotecnología de
plantas por el Departamento de
Ingeniería Genética del
CINVESTAV-IPN, campus
Guanajuato. Actualmente es
profesor investigador titular en
el Instituto de Investigaciones
Químico Biológicas,
en la UMSNH. Es autor de 18
artículos publicados en revistas
nacionales e internacionales.
Su área
de investigación es
Mecanismos
de Defensa en Plantas. C. e.:
egpineda@zeus.umich.mx
Elda Castro Mercado es
maestra en biología
experimental por el Instituto
de Investigaciones Químico
Biológicas de la Universidad
Michoacana de San Nicolás de
Hidalgo. Ha presentado
trabajos de investigación en
congresos nacionales e
internacionales, y publicado 9
artículos en revistas nacionales
e internacionales.
Versión impresa
Norma ISO 690
GARCÍA PINEDA, Ernesto y
Elda CASTRO MERCADO. "El
aguacate en México, origen y
amenazas". Revista Ciencia y
Desarrollo, Noviembre 2008,
Vol. 34, no. 225, p. 16-22.
Versión electrónica
Norma ISO 690-2
GARCÍA PINEDA, Ernesto y
Elda CASTRO MERCADO. "El
aguacate en México, origen y
amenazas". [en línea]. Revista
Ciencia y Desarrollo, Vol. 34,
no. 225, Noviembre 2008.
Disponible en: Colocar URL.
[Consulta: 1 Noviembre 2008]
El aguacate y la salud
El consumo de aguacate es ampliamente recomendado porque aporta
numerosos beneficios a la salud. Su pulpa es una fuente rica en
vitaminas y minerales; además, contiene una alta concentración de
folato, potasio y fibra, así como ácidos grasos monoinsaturados,
composición que se ha asociado con bajos niveles de colesterol y baja
presión sanguínea.
El aguacate fresco contiene los niveles más altos de ß-sitosterol entre
los vegetales que se consumen crudos, lo cual clínicamente ha
demostrado reducción en el nivel sanguíneo de colesterol de baja
densidad al bloquear su absorción en el intestino; todo ello hace del
aguacate un fruto altamente cotizado para ser incluido en el consumo
normal de la dieta,2 para consumo en fresco (ensaladas, sopas,
guisados, postres e, incluso, bebidas).
Tanto el fruto como las hojas y la semilla son utilizados en la medicina
natural para eliminar microbios y parásitos como los causantes de la
disentería y de algunos desarreglos digestivos; también sus hojas se
emplean como expectorantes.
Finalmente, la industria cosmetológica utiliza el aguacate en la
elaboración de aceites, lociones, jabones, cremas y champúes para el
cabello.3

Su producción
En el mundo, México es el principal productor, exportador y consumidor
de aguacate, y su importancia en el mercado internacional ha crecido
de manera sostenida, convirtiéndose de una fruta exótica en un
alimento incluido en la dieta de muchos países; tendencia reforzada
por la creciente demanda mundial por los productos naturales.
En el ámbito internacional, la explotación comercial de aguacate se ha
intensificado en las últimas dos décadas, incrementando su
producción en 550,000 toneladas durante los últimos 15 años.
La producción nacional es de aproximadamente un millón de
toneladas, de las cuales se exportan más de 200 mil y aportan
ingresos por 400 millones de dólares anuales. además del mercado
estadounidense, México exporta a países de la Unión Europea,
Centroamérica, Canadá, Japón, Corea y China, entre otros.
Específicamente en Michoacán, el cultivo del aguacate genera cerca de
250 mil empleos directos e indirectos, por lo que contribuye a contener
la migración de Michoacán hacia los Estados Unidos.4


Los enemigos
En ambientes tropicales y subtropicales húmedos, la producción
comercial de aguacate se considera una inversión de alto riesgo,
debido a su pérdida por enfermedades, tanto en el campo como en la
poscosecha; enfermedades que representan el más grande desafío
para su comercio internacional, pues es necesario garantizar una alta
calidad.
En áreas cálidas con gran cantidad de lluvia, algunas enfermedades
permanecen como problemas importantes en la época de
poscosecha, tal es caso de las ocasionadas por antracnosis, infección
que provoca la pudrición del tallo, del fruto y su costra, y es causada por
los hongos patógenos Colletotrichum gloeosporioides Penz.,
Dothiorella spp. y Sphaceloma perseae Jenk, respectivamente.
Otra afección que provoca la pudrición de la raíz de la planta, conocida
como tristeza del aguacate, es originada por el patógeno Phytophthora
cinnamomi Rands, y es la enfermedad más importante y destructiva de
este fruto en todo el mundo, así como factor limitante para su
producción en australia, México, Sudáfrica y Estados Unidos. P.
cinnamomi fue descrito por primera vez como el agente causal del
cáncer del tallo en árboles de canela en Sumatra, en 1922, y el primer
reporte de ataque al aguacate fue hecho en Puerto Rico, en 1929.
Phytophthora cinnamomi es un organismo necrótrofo (se alimenta de
tejido vegetal muerto) perteneciente a un grupo de patógenos
conocidos como oomicetos –incluidos en el orden Peronosporales–,
los cuales causan enfermedades destructivas en un amplio rango de
plantas, muchas de ellas importantes en términos económicos.
Anteriormente, los oomicetos se clasificaban como hongos por los
taxónomos, sin embargo, algunas características bioquímicas, entre
las que se encuentra la composición de su pared celular, constituida
principalmente por celulosa, y por quitina en los hongos, los diferencia
de éstos, relacionándolos más estrechamente con las algas.
Se ha reportado la existencia de más de 60 especies en el género
Phytophthora, y la mayoría son patógenos que atacan plantas; todas
ellas provocan enfermedades en una amplia variedad de cultivos
comerciales, incluyendo frutales, forestales y ornamentales, por lo que
constantemente –productores e investigadores– realizamos esfuerzos
para controlar sus embates; aún así continúan causando pérdidas
millonarias.
Una especie de este patógeno, P. infestans, es históricamente muy
importante, porque en la década de los cuarentas del siglo XIX, provocó
una hambruna en Irlanda por una infección masiva en los cultivos de
papa, evento que contribuyó a sentar las bases para el estudio de la
fitopatología moderna.
Las especies de Phytophthora tienen un ciclo de reproducción sexual
de la cual deriva la formación de oosporas, las cuales tienen una pared
celular gruesa que las hace resistentes a condiciones ambientales
extremas, por ello pueden sobrevivir durante meses y, probablemente
por años, en el suelo; de esta manera proveen de una fuente de
inóculo para atender la infección de las plantas.
Además de las oosporas, los oomicetos producen estructuras
llamadas esporangios, de los cuales se liberan esporas asexuales
biflageladas capaces de nadar, llamadas zoosporas que, por atracción
química, detectan a sus hospederos y se desplazan hacia ellos para
infectarlos. Por las características de su ciclo de vida no es
sorprendente que las especies de Phytophthora sean patógenos de
suelo muy eficientes.
Específicamente, Phytophthora cinnamomi ataca a los árboles de
aguacate en todas las edades y les puede causar la muerte al destruir
sus raíces finas –a través de las cuales se alimentan–, tornándolas
oscuras y quebradizas, por lo que eventualmente mueren; la
consecuencia es un severo estrés en la planta por falta de agua, aun
en suelos húmedos. Al final, la combinación de infección y la falta de
agua conduce rápidamente a la muerte del árbol. No obstante, si la
infección no es tan severa, la planta puede mostrar un crecimiento
reducido y, por tanto, una producción disminuida de frutos.5 En
Michoacán esta enfermedad se encuentra distribuida en áreas muy
localizadas de los municipios de: Uruapan, San Juan Nuevo,
Tingüindin, Los Reyes y Ziracuaretiro.
Bibliografía
1. Knight, r. J. History, distribution and Uses. the avocado.
Botany, Production and Uses. Eds A. W. Whiley, B.
Schaffer and B. N. Wolstenholme. CAB International.
2002. Pp. 1-14.
2. Elez-Martínez P, Soliva-Fortuny R, Martín-Belloso O.
Oxidative Rancidity in Avocado Purée as Affected by α-
tocopherol, Sorbic Acid and Storage Atmosphere. 2007.
European Food Research and Technology.
3. Scora RW, Wolstenholme BN, Lavi U. Taxonomy and
Uses. The avocado. Botany, Production and Uses. Eds A.
W. Whiley, B. Schaffer and B.N. Wolstenholme. CAB
International. 2002. Pp. 15-37.
4. www.sagarpa.gob.mx/cgcs/boletines/2007/
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5. Pegg, K. G., L. M. Coates, L. Korsten & R. M. Harding.
“Foliar, fruit and soilborne diseases. The avocado”.
Botany, Production and Uses. Wolstenholme. CAB
International. 2002. Pp. 299-338.
6. Gwinn, K. D., S. E. Greene, J. F. Greene, D. J. Trently.
Host defenses. Plant Pathology. Concepts and laboratory
Exercises. CRC Press. 2004. pp. 261-268.
Defensas ante el ataque de patógenos
Las plantas normalmente responden a la infección causada por
patógenos mediante la activación de mecanismos de defensa que
incluyen la producción de derivados reactivos del oxígeno tales
como peróxido de hidrógeno (H2O), radical hidroxilo (OH) y anion
superóxido (O2–), –respuesta que se conoce como explosión
oxidativa– y la síntesis de compuestos con actividad
antimicrobiana conocidos como fitoalexinas;6 ambas respuestas
tienen un efecto directo en contra de los microorganismos
patógenos, evitando que se distribuyan dentro del tejido vegetal.
aun así, algunos patógenos han desarrollado mecanismos para
contrarrestar la producción de defensas de la planta, lo que les
permite provocar enfermedades en un gran número de plantas.
Este parece ser el caso del patógeno del aguacate P. cinnamomi,
pues se ha reportado que puede provocar enfermedades en
aproximadamente mil plantas, entre las que se encuentran: piña,
castaño, kiwi, durazno, pera, eucalipto, camelia, pino...
En el laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de Plantas del
instituto de investigaciones Químico Biológicas, de la Universidad
Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, estamos interesados en
el estudio de los mecanismos de defensa de las plantas y,
actualmente, desarrollamos un proyecto de investigación a partir
del cual analizamos diversas respuestas defensivas de la planta
de aguacate ante la infección del patógeno P. cinnamomi. Nuestro
interés responde a la importancia del cultivo y la falta de
información bioquímica relacionada con la defensa de la planta,
con el fin de que ésta se sume a las estrategias de combate de
este patógeno.








