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Descubren sarcófago maya de más de mil años
INAH
Instituto Nacional de Antropología e Historia
7 de febrero de 2010/México, DF
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  • El hallazgo se registró en la Zona Arqueológica de
    Toniná y por su antigüedad podría contribuir a explicar
    el colapso de la cultura maya
  • El sepulcro prehispánico corresponde al periodo de
    840-900 d.C.; es comparable con el de “Reina Roja”,
    en Palenque

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH-Conaculta) descubrieron un sarcófago de más de mil
años de antigüedad en la Acrópolis de la Zona Arqueológica
de Toniná, Chiapas, que podría contribuir a explicar la caída
de la antigua cultura maya, dada su correspondencia con ese
momento, 840 – 900 d.C. Por sus características el sepulcro
es comparado con el de la “Reina Roja”, en Palenque.

En el interior del ataúd prehispánico se halló una olla y un
cráneo con huellas de deformación y fracturado en varias
partes, así como huesos largos dispuestos en forma de cruz.
Los expertos han expresado que los restos óseos
encontrados podrían corresponder a un individuo de filiación
maya, aunque no han precisado la temporalidad.

El arqueólogo Juan Yadeun Angulo, responsable de la
investigación y conservación de la Zona Arqueológica de
Toniná, en el municipio de Ocosingo, informó que se trata de
un sarcófago de piedra que mide 2 metros de largo por 70
centímetros de ancho, con una profundidad de 60
centímetros, y en cada una de sus esquinas tiene soportes
en forma de botón. Así mismo tiene una lápida de las
mismas dimensiones, con un espesor de 15 centímetros.

Abundó que la tumba fue descubierta durante los trabajos de
la más reciente temporada de campo en el sitio de Toniná,
los cuales concluyeron a finales de 2009. El descubrimiento
se registró cuando se realizaban labores de nivelación del
piso y se detectó una alteración en la quinta plataforma de la
Acrópolis, lo que dio paso a la exploración arqueológica.

“Este tipo de sarcófago es único en el México antiguo, y en
cierto sentido es parecido al de la “Reina Roja” —descubierto
en 1994 en Palenque—, tanto por su tamaño como por
carecer de inscripciones”.

El arqueólogo del INAH abundó que la osamenta —de la que
se encontraron porciones fuera del sepulcro—, debió
corresponder a un personaje de alta jerarquía,
probablemente una mujer o un menor, pues los lóbulos
oculares son reducidos. Diversos estudios, entre ellos de
antropología física, que se llevarán a cabo en la Dirección de
Estudios Arqueológicos del INAH, determinarán con precisión
este aspecto y su filiación étnica.

El encargado de la Zona Arqueológica de Toniná anotó que al
interior de la cripta también se encontró una olla globular con
tapa —del llamado estilo chib—, que contenía huesos que
fueron hervidos y fragmentados, cuya temporalidad no se
corresponde con la del ataúd.

“Diversos elementos del hallazgo señalan que la tumba
permaneció inalterada durante más de 500 años a partir de
900 d.C., aproximadamente, y hasta 1490, momento en que
se estableció un cacicazgo tzeltal en Toniná, que comenzó a
reocupar los edificios y abrió las tumbas para extraer los
objetos de origen maya, al tiempo que colocaba nuevas
ofrendas.

“La tumba que encontramos presenta alteraciones, porque
fue abierta en una parte, alrededor de 1490-1495, por gente
de origen tzeltal, que apartó algunos componentes originales,
sobre todo la cerámica, repartiéndolos por el derredor del
sarcófago. Los huesos que quedaron los empujaron hacia
una sección del mismo y colocaron la olla con tapa que
contenía los huesos hervidos”.

Yadeun Angulo apuntó que la antigüedad de la tumba de
piedra (que aún no se específica si fue elaborada con roca
volcánica o caliza), corresponde al lapso de 840 – 900 d.C.,
de allí que representa un periodo que vendría a llenar un
vacío en la línea del tiempo, entre la última inscripción maya
registrada en Toniná, en 840 d.C., y las posteriores de
influencia tolteca, de 903-910.

Este hallazgo, consideró, permitirá contar con nuevos
elementos sobre el colapso de la antigua civilización maya,  
saber con precisión “quiénes fueron los causantes del
declive, si fue gente local influenciada por grupos del
Altiplano, o venida directamente de esta parte de
Mesoamérica o de lo que hoy es Tabasco”.

De acuerdo con el experto, una de las teorías sobre la caída
de los reinos mayas apunta al arribo de pueblos (con la
denominación de toltecas) del Altiplano Central a la región
maya. Se trataba de grupos de carácter corporativo, ejércitos
grandes, que quizá procedían del área de Puebla-Tlaxcala, la
Costa del Golfo y Oaxaca, ligados al mismo tiempo a Tula.

“En 840 d.C., hubo una transformación muy importante en las
urbes mayas, dejó de haber representaciones escultóricas e
inscripciones, lo que se ha interpretado como un abandono
masivo de los asentamientos.

“Lo anterior quiere decir que, para esos tiempos, en el México
Antiguo se estaba suscitando una revolución, al caer las
dinastías y asumir el poder grupos de guerreros”, concluyó el
especialista Juan Yadeun.

Cabe mencionar que especialistas del INAH extrajeron la olla
hallada en el sarcófago para garantizar su conservación y
evitar su deterioro, y quedará sujeta a un proceso de
restauración.
Juan Yadeun