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Barro, elemento básico para reconstruir el pasado
INAH
Instituto Nacional de Antropología e Historia
7 de febrero de 2010/México, DF
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  • Hablar con barro da cuenta de cómo las antiguas
    piezas o fragmentos de cerámica brindan información
    a los arqueólogos sobre las sociedades
    prehispánicas
  • Se compone de 120 piezas, algunas con más de
    4,000 años de antigüedad, de las culturas de
    Occidente; se presenta en el Museo Regional de
    Historia de Aguascalientes

El barro les ‘habla’ a los arqueólogos, cada fragmento o
pieza hecho con este material contiene información relevante
que sirve a los investigadores para reconstruir la historia de
las sociedades prehispánicas. Este es uno de los aspectos
que aborda la exposición Hablar con barro, que se presenta
en el Museo Regional de Historia de Aguascalientes, y que
reúne 120 objetos de cerámica, algunos con una antigüedad
de más de 4,000 años.

Los materiales cerámicos brindan a los arqueólogos
elementos para fechar y establecer el periodo de ocupación
que hubo en determinado sitio, la interacción entre pueblos, e
incluso conocer sobre su vida cotidiana y forma de
pensamiento, en el caso de aquellos que cuentan con
diseños y color.

De manera particular, los cajetes, ollas, platos, figuras
humanas y zoomorfas que conforman esta exposición, dan
cuenta del desarrollo de la llamada cultura de Occidente, que
se conformó por grupos prehispánicos que se establecieron
lo que hoy son los estados de  Michoacán, Colima, Nayarit,
Jalisco y Guanajuato.

           Organizada por el Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH-Conaculta), Hablar con barro, integra 120
piezas de esta región, algunas de las cuales han sido
datadas hacia 2500 a.C. “La exposición busca subrayar la
importancia del barro en nuestra cultura y explicar cómo lo
utilizaban nuestros antepasados para la elaboración de
magníficas piezas”, informó la antropóloga Lourdes Herrasti,
directora del museo regional.

           La especialista quien también diseñó el guión de esta
exposición que permanecerá vigente hasta finales de mayo,
indicó que se trata además de un recorrido cronológico,
mediante representaciones cerámicas de los periodos
Preclásico (1800 a.C. – 200 d.C.), Clásico (200 – 900 d.C.) y
Posclásico (900 – 1521).

           Comentó que en el Preclásico y Clásico había
pequeñas aldeas agrícolas con jerarquías sociales; a finales
del Posclásico, las sociedades se volvieron más complejas y
recibieron la influencia teotihuacana, y se formaron señoríos
independientes con el influjo de Tula y se impuso el señorío
purépecha. En todas estas etapas, el barro siempre fue un
elemento vital en su cultura.

           Los objetos de la muestra se exhiben en cuatro salas,
en las que se explica su origen, características, técnicas y
decorado. “Uno de los propósitos es resaltar esta idea de
que el barro les ‘habla’ a los arqueólogos, les explica cómo
eran las sociedades prehispánicas”, expresó la directora del
recinto.

La primera sala ubica al público en el espacio y en el tiempo,
a través de un mapa de México que delimita a los estados
que forman parte de la región de Occidente, y refiere la
transformación de la cultura que se desarrolló en esta zona,
comparándola con lo que sucedía simultáneamente en el
centro, el norte, el Golfo de México y el sureste del país.

La segunda sala aborda las diversas técnicas y las
dificultades que tuvieron estos pueblos para modelar el barro
y decorarlo. Quienes trabajaban este material buscaban
imitar a las plantas o los animales, por lo que algunas
vasijas tenían forma de guajes o bules.

Así mismo, representaban figuras humanas, su forma de
vestir, de adornarse o el estatus que ocupaban, como en el
caso de aquellos que tenían el cráneo deformado. “Tenemos
vasijas, cajetes, ollas, algunas decoradas con mucho detalle
y de vivos colores; también hay sartales, orejeras y figuras
humanas, de 45 o 50 centímetros, así como figuras
zoomorfas, entre ellas un perrito, un oso y un jaguar cargando
una tortuga”, detalló Herrasti.

La especialista comentó que las piezas no sólo fueron
moldeadas a mano —lo que implicaba ya en sí una gran
habilidad—, sino que para lograr que algunas fueran huecas
debían hacerlas por partes.

En cuanto a los colores que utilizaron, explicó que los
habitantes de la región molían en un mortero rocas y
minerales para colorear las vasijas. La policromía podía ser
aplicada antes o después de meterlas al horno. Los tonos
más frecuentes eran el rojo, el negro y el blanco, con los
cuales también hacían combinaciones.

Al referirse a los acabados —que podían ser alisado, bruñido
o pulido— y sobre los decorados, la antropóloga indicó que
existía el decorado “al negativo”, que consistía en pintar una
parte de la vasija antes de ponerla en el horno. Otra parte se
cubría con cera para que conservara el color del barro, y
cuando se ponía a cocer, la cera se derretía y la pieza salía
con dos tonos. A través de este procedimiento se hacían
grecas, figuras geométricas, o de animales, como se
observa en una vasija con el dibujo de un ave.

La tercera sala exhibe piezas con representaciones de fauna
y pequeñas figuras humanas —de 15 centímetros—. “Hay
ejemplos de mujeres embarazadas y una cuna con un bebé”.

Finalmente, cuarta sala presenta instrumentos musicales
hechos con barro, como flautas, ocarinas, silbatos y sonajas.
Este material también fue empleado para elaborar
herramientas, como cinceles, pinzas, punzones, hachas y
algunos adornos, como aretes.

           De igual manera, se exhiben figuras humanas que
portan taparrabos, pectorales, cascos, armas, pintura
corporal o blusones de guerreros. Las figuras femeninas
presentan faldas, collares, pulseras, aretes y peinados.
Algunas imágenes muestran escarificaciones, que eran
marcas en la piel a modo de tatuajes que generalmente se
realizaban en los hombros.

En opinión de la titular del Museo Regional de
Aguascalientes, manifestó que todas estas técnicas ya están
en desuso, pues ahora se elaboran ollas o vasijas vidriadas
para cocinar. Sin embargo, el arte en barro aún refleja una
gran creatividad, como se aún observa en las artesanías de
estados como Michoacán, Guerrero, Jalisco y Guanajuato.

          La muestra Hablar con barro se presentará hasta
finales de mayo en el Museo Regional de Historia de
Aguascalientes, que se ubica en Venustiano Carranza 118,
Centro Histórico, abierto de martes a domingo, de 9:00 a 18:
00 horas. El acceso es gratuito todos los días para
estudiantes, maestros y personas de la tercera edad. Los
domingos la entrada es libre para todo público.
Figua antropomorfa
Figua antropomorfa, mujer embarazada
Figura zoomorfa, perro cargando tortuga
Cajete de arcilla
Figura antropomorfa
Figuras antropomorfas