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Templo de Ehécatl concuerda con la antigua ciudad INAH Instituto Nacional de Antropología e Historia 22 de febrero de 2010/México, DF
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- Hallazgo en Guatemala 16
- Se trata de las ruinas de un edifico circular que
probablemente estuvo dedicado a Ehécatl-
Quetzalcóatl, dios del viento
- Fue descubierto por arqueólogos del INAH y, por su
ubicación y cercanía con el Templo Mayor de
Tenochtitlan, concuerda con el plano reconstructivo de
esta antigua ciudad
Los restos de un templo circular de la antigua México-
Tenochtitlan, que de acuerdo con el plano reconstructivo del
centro ceremonial mexica, podría ser el más importante
dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, dios del viento, fue
descubierto por especialistas del Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH-Conaculta), atrás de la Catedral
Metropolitana.
“Por su ubicación y cercanía con el Templo Mayor del recinto
sagrado, concuerda con lo asentado en la representación
hecha por el arqueólogo y arquitecto Ignacio Marquina en
1960, según el cual en estas inmediaciones, a espaldas de
la Catedral Metropolitana, se encontraba el templo más
importante dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl.
“La trascendencia del hallazgo consiste en que, poco a poco,
el dato arqueológico va confirmando o corrigiendo la
documentación histórica sobre lo que fue el recinto sagrado
de México-Tenochtitlan, el cual se extendía por
aproximadamente un cuadrángulo de 500 metros”, señaló
Raúl Barrera Rodríguez, responsable del Programa de
Arqueología Urbana (PAU), del INAH.
El descubrimiento se registró en un predio de la calle de
Guatemala número 16, en el Centro Histórico de la Ciudad de
México, como resultado de más de dos meses de trabajo
arqueológico por parte de expertos del PAU, donde han
salido a la luz los vestigios de lo que fuera la parte posterior
de una plataforma prehispánica de dos cuerpos y que debió
medir en su conjunto cerca de 32 metros de longitud; así
como de un templo circular adosado, cuyo diámetro oscilaría
en los 14 metros.
La edificación presenta dos etapas constructivas y por sus
características arquitectónicas corresponden a la Etapa VI del
Templo Mayor (1486 d.C. - 1502 d.C.), época de auge del
imperio azteca bajo el dominio de Ahuízotl. Mientras que los
pisos superiores refieren a la Etapa VII (1502 d.C. - 1521 d.
C.), aquella que vieron los conquistadores españoles a su
llegada.
“A diferencia de la maqueta hecha por Marquina, la
excavación nos hace deducir que el templo debió estar más
cerca del Templo Mayor, pero en general el dato arqueológico
coincide con el plano reconstructivo del centro ceremonial
mexica realizado por el maestro, aledaño al sur con la cancha
del juego de pelota”, puntualizó Barrera Rodríguez.
El arqueólogo responsable del PAU destacó que se trata, sin
duda, de los indicios de una de las edificaciones más
importantes del antiguo centro ceremonial tenochca; pues
todo indica que el basamento prehispánico, con su templo
circular, estaba dirigido al Templo Mayor, concretamente
hacia el lado del adoratorio a Tláloc.
Lo anterior —dijo—, tiene sentido si se considera que
Ehécatl-Quetzalcóatl, era el dios mexica del viento, elemento
que precede a la lluvia, esta última representada por Tláloc,
divinidad del agua y del rayo.
De ahí que la pirámide consagrada a Ehécatl-Quetzalcóatl,
conocida como la “Casa del viento”, tuviera una forma
peculiar: su fachada era de planta cuadrangular, mientras
que su parte posterior, de planta circular, servía para
sustentar un templo de forma cilíndrica cubierto por un techo
de paja a manera de un gran cono.
De acuerdo con los relatos de los conquistadores, la
decoración de este templo consistía en la figura de una
serpiente emplumada (el nombre de la deidad), cuyas fauces
abiertas constituían el acceso mismo a su adoratorio.
“A pesar de que en el recinto sagrado de Tenochtitlan había
varios templos y altares dedicados a Ehécatl, tenemos el
ejemplo de la Pirámide de Pino Suárez y restos de otro en el
subsuelo de la Catedral Metropolitana, éste que se acaba de
descubrir debió ser el más representativo”, anotó Raúl
Barrera.
La exploración, abundó, en el interior del también
denominado Edificio Escalerillas (nombre anterior de la calle
de Guatemala), se dio en respuesta a la intención de su
propietario para llevar a cabo una obra de carácter civil, por lo
que previamente se procedió al salvamento arqueológico.
Derivado del trabajo arqueológico también se hallaron
algunos fragmentos de esculturas mexicas que fueron
reutilizadas a mediados del siglo XVI, ya en la época colonial,
para la construcción de las casas de los conquistadores,
particularmente para la morada de Juan Engel, uno de los
primeros fundadores de la Nueva España.
Los trozos de esculturas pertenecen a la parte inferior de una
representación de Miquixtli (una diosa mexica de la muerte),
concretamente a un faldón con figuras de cráneos, y en la
base de esta pieza tallada en piedra verde se encuentra una
imagen de la deidad terrestre, Tlaltecuhtli, con un quincunce
(jeroglífico que señala los rumbos de universo).
El resto de los fragmentos corresponden a una almena en
forma de biznaga y a un pie con sandalia de una escultura
antropomorfa.
Por su parte, el arqueólogo Israel Fuentes Martínez,
encargado del análisis de los materiales cerámicos, explicó
que además se han encontrado tiestos novohispanos, así
como de porcelana china y mayólica.
Bajo las capas de cerámica colonial se han encontrado
también restos de pisos prehispánicos enlajados, además
de tepalcates de cerámica denominada Rojo Texcoco,
sahumadores y platos Azteca III (época de auge), y en menor
cantidad Azteca IV y V (periodos correspondientes a la
decadencia del imperio mexica y del contacto español).
Raúl Barrera expresó que la intervención oportuna del
PAU permitirá definir las características del proyecto de obra
civil que se llevará a cabo en Guatemala 16; luego de la
entrega de un informe completo sobre la excavación al
Consejo de Arqueología del INAH.
Cabe mencionar que el área de acción del Programa
de Arqueología Urbana comprende aproximadamente un
cuadrángulo de 500 metros, espacio que según cálculos
ocupaba el recinto sagrado de la antigua Tenochtitlan.

Templo circular dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl.
Fragmento de pie con sandalia
Miquixtli
Raúl Barrera
Encuentra cerámica