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Teotihuacan asombra a suizos
INAH
Instituto Nacional de Antropología e Historia
19 de febrero de 2010/México, DF
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  • Bajo el título Teotihuacan. Misteriosa ciudad de
    pirámides, la magna exposición sobre esta antigua
    cultura fue inaugurada este viernes en el Museo
    Rietberg de Zurich, Suiza
  • Del 21 de febrero al 30 de mayo, el público suizo
    conocerá 450 piezas descubiertas durante cien años
    en la antigua urbe mesoamericana

Luego de registrar una visita sin precedentes en el Museo
Quai Branly en París, Francia, al que acudieron
aproximadamente 236 mil personas en los cien días de su
permanencia, la magna exposición Teotihuacan. Ciudad de
los dioses, continúa su itinerario por Europa para
presentarse ahora en el Museo Rietberg de Zurich, Suiza,
donde fue inaugurada oficialmente este viernes.

Con el título: Teotihuacan. Misteriosa ciudad de pirámides, a
partir del 21 de febrero y hasta el 30 de mayo el público suizo
podrá admirar la más completa colección arqueológica de
esta antigua civilización, compuesta por alrededor de 450
piezas descubiertas a lo largo de cien años de exploraciones
arqueológicas en esta metrópoli prehispánica del Altiplano
mexicano.

La exposición internacional, que se inauguró oficialmente
con la presencia de autoridades diplomáticas de México en
Suiza, da cuenta de ocho siglos de poderío de la antigua urbe
de Teotihuacan, que en su tiempo (150 a.C. – 650 d.C.) llegó
a ser la sexta ciudad más grande del mundo —alcanzando
un área de 20 kilómetros cuadrados y 100 mil habitantes—,
sólo detrás de ciudades como Constantinopla y Alejandría

Los objetos de esta muestra, organizada por el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, y el Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH), provienen en un 95 por ciento
de colecciones mexicanas, en su mayoría de museos y
zonas arqueológicas bajo custodia del INAH. El resto procede
de acervos europeos, caso de los museos etnográficos
alemanes y del Quai Branly.

Alojada en la Galería Werner Abbeg Saal, del recinto suizo —
dedicado a las culturas de Asia, África, América y Oceanía—,
la colección de tesoros teotihuacanos se compone de
pinturas murales de magníficos colores, valiosos recipientes,
esculturas en piedra, estatuillas elaboradas en obsidiana y
diferentes ornamentos.

El público que acuda al Museo Rietberg, durante los casi
cuatro meses de permanecía de la exposición, tendrá la
oportunidad de conocer los hallazgos más recientes,
particularmente de ofrendas, efectuados en las pirámides del
Sol y la Luna, así como en el Templo de la Serpiente
Emplumada.

Teotihuacan. Misteriosa ciudad de pirámides representa una
de las principales actividades culturales que se llevan a cabo
en Suiza, en el marco de las conmemoraciones del
Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de
la Revolución.

La muestra llega a territorio suizo gracias a las gestiones del
INAH, y con el patrocinio de la Fundación Televisa, la Alcaldía
de Zurich, el Museo Rietberg y la Fundación Vontobel.

                      Teotihuacan fue alguna vez la ciudad más
grande en la América precolombina, una ciudad cosmopolita
con edificios monumentales únicos. Entre el 100 y el 650 d.
C., mil años antes de la presencia mexica o azteca,
Teotihuacan fue una de las grandes potencias culturales y
económicas que ejerció su influencia sobre todas las
regiones de Mesoamérica.

            Una amplia avenida procesional constituye el eje
principal de esta urbe que fue trazada en cuadrantes,
precisamente sobre la Calzada de los Muertos se levantan
dos de las estructuras más monumentales en
Centroamérica: la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna.
Estas pirámides están flanqueadas por numerosos
plataformas de templos y complejos palaciegos.

            Los muros de varias de estas construcciones se
hallan decorados con frescos en colores vivos, los cuales
fueron pintados cuando la argamasa todavía estaba húmeda,
presentando una gran riqueza simbólica.

            Teotihuacan estuvo dividida en zonas residenciales y
artesanales, e incluso comprendía barrios que eran
habitados por gente proveniente de otras regiones
mesoamericanas, pero que conservaba sus elementos
culturales.

            La época de oro de Teotihuacan duró más de 500
años hasta que en el siglo VII, la ciudad de las pirámides fue
consumida bajo las llamas de un catastrófico incendio que
fue el origen de su declive.

            Para la época de los mexicas, entre los siglos XV y
XVI, Teotihuacan ya se encontraba en ruinas luego de mil
años en abandono. Fueron precisamente los aztecas
quienes contribuyeron a crear el misterio en torno a sus
antiguos habitantes al llamar al lugar: Teotihuacan, “donde
los hombres se convierten en dioses”.

         Posteriormente, esta singular exposición sobre la
cultura teotihuacana viajará al Museo Martin-Gropius-Bau de
Berlín, Alemania, donde permanecerá del 1 de julio al 10 de
octubre de 2010.
Máscara mortuoria
Figurilla femenina
Figuras utilizadas en entierros
Almena con símbolo de Tláloc
Ave con tocado
Símbolos de fuerza