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Coatlicue y Piedra del Sol, motores de la Independencia INAH Instituto Nacional de Antropología e Historia 13 de febrero de 2010/México, DF
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- El arqueólogo Eduardo Matos señaló que el hallazgo
de ambos monolitos prehispánicos, en 1790, influyó
entre la población de la Nueva España para luchar por
la libertad
- Así mismo, surgió el interés por el rescate del pasado
indígena; continúa serie de conferencias con motivo
del 32 aniversario del descubrimiento de la
Coyolxauhqui
Los hallazgos de los monolitos de la Coatlicue y la Piedra
del Sol registrados en la Nueva España, en 1790, fueron
también factores que contribuyeron a incitar entre la
población la lucha por la libertad y la Independencia, a la par
que se generó el interés por rescatar nuestro pasado
prehispánico.
“Fue un pequeño llamado de rebeldía” para reclamar su
derecho de libertad a reconocer sus orígenes y venerar a sus
antiguos dioses, como forma de rebeldía ante la opresión
española, sostuvo el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma,
al participar en el ciclo de conferencias que se lleva cabo
durante febrero en el Museo del Templo Mayor, con motivo de
los 32 años del descubrimiento del monolito de la
Coyolxauhqui.
El primero de este par de hallazgos arqueológicos
suscitados durante la Colonia, explicó, se dio con los
trabajos de excavación para crear el drenaje de la Nueva
España. El 13 de agosto de 1790 se encontró la Cuatlicue
cerca de lo que ahora es la plancha del Zócalo —entre el
Palacio Nacional y el edificio del Gobierno del Distrito
Federal—, y cuatro meses después, se dio el segundo
descubrimiento, el de la Piedra del Sol o Calendario Azteca,
el 17 de diciembre.
Al mismo tiempo que se daban estos hallazgos aquí, refirió
Matos Moctezuma, España era atacada por sus enemigos
europeos: Holanda, Inglaterra y Francia, y los filósofos de esa
época agredían al país ibérico demeritando su conquista en
América, al decir que ésta no tenía ningún valor ya que había
invadido a pueblos bárbaros sin ningún desarrollo.
“Pero cuando aparece la Piedra del Sol, los españoles ven
que esta escultura es un círculo perfecto, que tiene grabados
los días, que era un almanaque de los indios. Entonces, este
monolito fue una demostración de que no pelearon contra
bárbaros, sino que era un pueblo desarrollado que ya tenía
noción del tiempo, por lo cual sus victorias sí tenían gran
valor”, explicó el investigador emérito del INAH.
En este mismo sentido, comentó que el virrey de la Nueva
España, Revillagigedo, en un afán por justificar sus meritos,
ordenó que la Piedra del Sol fuera empotrada en la torre
poniente de la Catedral Metropolitana, sitio donde
permaneció por casi cien años hasta finales del siglo XIX.
Matos Moctezuma señaló que a diferencia del
reconocimiento que los españoles hicieron del Calendario
Azteca, con la Coatlicue no sucedió lo mismo, “porque no le
veían ni pies ni cabeza, y en efecto, no tiene ni pies ni cabeza,
está decapitada, y las dos serpientes que emergen en forma
de chorros de sangre dan una especie de cara, pero no es el
rostro de la diosa”.
Resaltó que debido a que la Coatlicue no fue reconocida por
la Corona, la trasladaron al patio de la Real y Pontificia
Universidad de México. Sin embargo, con esta escultura pasó
algo curioso y que vislumbraba la lucha por la autonomía.
“La gente comenzó a venerar a esta piedra prehispánica, por
la tarde iba a la Universidad con sirios, veladoras y demás
ofrendas, y se postraba frente a la figura, lo que además de
dar muestra de ese interés por el pasado, era un signo de
las primeras inquietudes independentistas”, indicó.
Pero los frailes al percatarse de que esta pieza prehispánica
tenía cada vez más admiración, tomaron medidas
contundentes para que no se reprodujera y se esparciera el
júbilo de idolatría por la Coatlicue: ordenaron que se
enterrara en el patio de la Universidad a principios del siglo
XIX.
Es a partir de estos hallazgos arqueológicos, concluyó Matos
Moctezuma, que lo prehispánico cobró fuerza, y en 1821, ya
en el México Independiente, el emperador de México, Agustín
de Iturbide, mandó a desenterrar a la diosa azteca.
El ciclo de conferencias 32 años de Coyolxauhqui, continuará
todos los sábados de febrero a las 10:00 horas, en el
Auditorio Eduardo Matos Moctezuma, del Museo del Templo
Mayor. Entrada libre.
La siguiente charla, este sábado 13, presentará detalles y
avances de la conservación de la policromía del monolito de
la Tlaltecuhtli.

Coatlicue
Piedra del Sol
Arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma
Piedra del Sol
Coatlicue exhibida en 1885
Coatlicue exhibida en 1900