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¡Qué?
En un suspiro el cielo se llenó de angelitos
Antonio González Díaz
Analista político y social
7 de junio de 2009/México, DF
Ni un millón de lágrimas ni miles de lamentos volverán a la vida
a los pequeñines fallecidos en Sonora. ¿A quién debemos
culpar? ¿A quién castigar? Nada podrá hacer escuchar de
nuevo la sonrisas de esos querubines, nada. ¿Para qué un
castigo ejemplar? ¿Para qué?

No tendrá sentido ningún duelo, ninguna pesquisa, ninguna
persecución… ellos están muertos y nada más se puede hacer.

Sólo algo les dejará consuelo, que de verdad no vuelva a
cometerse, que de verdad, verdad, no se vuelva a caer en la
negligencia, ni la omisión. Que de verdad se sepa qué
ocasionó el accidente, que de verdad se encuentre al culpable,
que de verdad, verdad, se demuestre que en México existen
leyes que se respetan y hacer valer.

Pero también se debe saber que en nuestro país hay códigos,
reglamentos, hay supervisiones, hay gente preocupada por el
bienestar de los demás, que de verdad estamos ocupados por
la seguridad de todas y todos.

Debemos demostrar que aquí no es el país de la tranza, no es
un lugar donde cerramos los ojos y hacemos como que
“hacemos” nuestro trabajo, ni cumplimos con nuestras
responsabilidades. Que de verdad, verdad, trabajamos,
investigamos, nos preocupamos porque esas cosas no
sucedan.

Esta tragedia debe investigarse, debe haber pruebas
irrefutables que nos hagan creer que fue una situación
lamentablemente extraordinaria, pero que no puede cometerse
en ningún otro lugar ni bajo ninguna otra circunstancia.

"El techo de la bodega era de poliuretano. El calor del incendio
de la bodega de al lado se metió por el techo y el calor derritió
el poliuretano y empezó a soltarse. En minutos se desplomó
sobre los niños. Llovió fuego", declaró Martín Lugo, jefe de
Bomberos de Hermosillo.

Apenas supieron la noticia del incendio, los padres de los
niños corrieron desesperados hasta la guardería ABC y a los
hospitales de la ciudad para conocer el destino de sus hijos.
Sin embargo, durante horas reinó un estado de confusión total.
Muchas madres recorrían los hospitales sin saber cómo
localizar a sus pequeños. Algunas creyeron que sus hijos
estaban en centros asistenciales fuera de Hermosillo, pero lo
cierto es que los pequeños habían perdido la vida. Confusión,
caos, incertidumbre. Fueron horas de angustia que
conmovieron a una ciudad entera que aún permanece en
estado de conmoción.

  • María Magdalena.
  • Andrea Nicole.
  • Emilia.
  • Valeria.
  • Sofía.
  • Fátima Sofía.
  • Dafne Yesenia.
  • Ruth Naomi.
  • Denisse Alejandra.
  • Lucía Guadalupe.
  • Jazmín Pamela.
  • Camila.
  • Ana Paula.
  • Monserrat.
  • Pauleth Daniela.
  • Ariadna.
  • María Fernanda.
  • Joseline Valentina.
  • María Ximena.
  • Nayeli Estefanía.
  • Ximena.
  • Yeseli Nahomi.
  • Ian Isaac.
  • Santiago.
  • Axel Abraham.
  • Javier Ángel.
  • Andrés Alonso.
  • Carlos Alán.
  • Martín Raymundo.
  • Julio César.
  • Jesús Julián.
  • Santiago.
  • Daniel Alberto.
  • Xiunelth Emmanuel.
  • Aquiles Drenet.
  • Daniel Rafael.
  • Juan Carlos.
  • Germán Paúl.
  • Bryan Alexander.
  • Jesús Antonio.
  • Luis Denzel.
  • Daré Omar.
  • Jonathan.

Me rehúso a pensar en ellos como números, como “cifras” de
una tragedia. Eran pequeños que aún estaban por comenzar
una vida, bebés inmensamente amados por sus padres,
querubines que eran la luz de su hogar, la justificación de la
vida de muchos a su alrededor.

Imaginemos poder volverlos a ver… ¿qué les diríamos, qué
justificación les daríamos para arrebatarles la vida?
¿Podríamos decirles que todas las normas se cumplieron, que
todos hicieron su trabajo, que nadie fue negligente, que todos
estaban preocupados y ocupados por ellos?

No hagan como que investigan, no hagan como que se
indignan, no hagan como que castigan, no, esta vez no.

Mientras, una madre llora desconsolada y le grita a su pequeño
“que Dios te bendiga”, a la vez que afirma al verlo que se va
“muy guapo”, como a él le gustaba, con botas y sombrero y que
toda la vida lamentará que ya no le pueda decir “mamita te
amo”.

Contacto: buzonantonio-columna@yahoo.com.mx
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