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Zona Policiaca
Cateo, psicosis y destrucción Isaías Plascencia y Celia García Portal CiudadTijuana.com 25 de octubre de 2008/Tijuana, Baja California www.ciudadtijana.com
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Fotografías tomadas por Isaías Plascencia
Se permite la reproducción citando la Fuente
Cateos, psicosis y detenciones
Mientras cientos de tijuanenses se deleitaban de un
espectáculo cultural en la explanada del Centro Cultural
Tijuana, otros tantos veían atónitos las movilizaciones
policíacas y castrenses en distintos puntos de la ciudad,
debido a una serie de cateos y detenciones llevadas a
cabo la tarde y noche del sábado.
Cerca de las 17:00 horas se alertó vía telefónica que en
las inmediaciones de la colonia Buena Vista se
escuchaba una balacera así como decenas de personas
atentas a un operativo que se registraba entre la avenida
Juan Ojeda y el fraccionamiento Misiones del Pedregal,
aledaño al Ecoparque y a la rampa que conduce hacia
Otay.
Minutos después una mujer llamó desesperada para
informar que sobre la calle San Pedro Mártir,
correspondiente a la colonia Laderas de Otay a escasos
metros de la pendiente señalada, llegaron cuatro
camionetas y de estas descendieron al menos diez
mujeres y hombres con armas cortas y largas, todos
vestidos de civil, con el fin de rodear un vehículo tipo
Windstar color azul grisáceo.
Una vez que tuvieron el control de la situación, las féminas
encañonando a los dos tripulantes de dicha unidad, los
bajaron y tras someterlos los transbordaron a una de las
camionetas; sin embargo en el lugar quedó abandonado
un vehículo marca Ford Windstar color azul marino y con
vidrios polarizados, la cual fue recogida cerca de las 22:00
horas por varios individuos que llegaron a bordo de otras
unidades, sin matrículas y con los cristales obscuros.
Son las 17:30 horas, decenas de militares llegaron a
Misiones del Pedregal, sacaron sus armas y apuntaron
hacia diversos puntos de la zona residencial, mientras que
agentes municipales armaron un perímetro para impedir
la entrada o salida de autos y personas en varias cuadras
a la redonda.
En lo alto de la rampa se ven al menos diez autopatrullas
federales y locales, así como el helicóptero de la Policía
Estatal Preventiva sobrevolando por la zona.
Cerca de las seis de la tarde los elementos militares se
retiraron, sin dar explicaciones y de esa forma se despejó
el camino para acercarnos al punto en conflicto.
Mientras tanto, vía radio se informó que en la colonia Otay
Universidad cercana a Laderas de Otay, más de 15
unidades municipales y otras federales, bloquearon varias
cuadras, pues en la Avenida de los Ingenieros, catearon
una vivienda de color verde, frente de un centro de atención
del DIF Estatal.
Concentrados todavía en Misiones del Pedregal,
seguimos avanzando hasta toparnos con un fuerte cerco
policial en torno a una vivienda de tres pisos, color crema
con decenas de orificios en paredes, techos y ventanas.
Desde la calle se podía ver como algunos agentes ya
habían ingresado al sitio, caminaban de un lugar a otro
entre las habitaciones, movían muebles, colchones y
mesas; de repente se escuchó una detonación al interior,
nadie supo que sucedió.
Poco antes de las 19:00 horas, bajo la oscuridad salió del
inmueble una camioneta blanca de reciente modelo y una
vez fuera no pasó mucho tiempo cuando todos los agentes
subieron a sus unidades y dejaron atrás el lugar del
conflicto.
Sin embargo en el operativo de desalojo se notó como
sacaron a un hombre cubierto con una manta a quien lo
subieron a uno de los vehículos oficiales.
La calle quedó sola y sin iluminación; apenas cinco
vecinos se atrevieron a salir de sus casas, pues muchas
de las familias que ahí residen, abandonaron el
fraccionamiento en cuanto escucharon los disparos.
Entramos a la residencia marcada con el número 14344,
casquillos regados en el pavimento, la puerta principal
destruida en el estacionamiento privado quedó
abandonado un vehículo rojo marca Ford Mustang con
matricula regional BDJ3752; hay dos perros asustados,
pero detrás de una reja.
Entramos a la sala de recepción, vidrios, botellas y objetos
destruidos se ven a diestra y siniestra, acompañado con
un penetrante gas pimienta que obligó a todos soltar
lágrimas ante el irritante efecto en los ojos.
Licor, discos compactos y vidrios hay en cada una de las
más de 10 habitaciones del edificio, distribuidas entre los
tres pisos.
Subimos a través de una escalera de caracol, peldaño tras
peldaño notamos los restos de una balacera, orificios en
las paredes y ventanales, ni las persianas resistieron la
embestida de las ráfagas.
Es el segundo piso, una sala semidestruida, víveres en
las recámaras, muñecos, juguetes y camas sin tender, así
como un refrigerador lleno de alimentos, diarios locales de
reciente publicación y discos compactos por todos los
rincones de lugar.
Llegamos a la planta alta, hay otro televisor de 50
pulgadas al igual que en los niveles anteriores; es la zona
de juegos, aderezado con un gimnasio particular, de
primer nivel.
En uno de los cuartos hay un altar religioso, con veladoras
y una Biblia; en otro está una cámara tipo Polaroid para
tomar fotografías tipo credencial.
No hay imágenes de los que ahí residían, pero si un
álbum con recortes de actrices y cantantes conocidas.
Salimos del lugar, llegaron hombres armados y vestidos
de civil, pero se retiraron.
La mayoría de los fotógrafos estamos fuera, en la calle de
nuevo, pues alertaron que venían en camino elementos
del Ejército Mexicano; llegaron, pero sin saber que había
sucedido en ese lugar, nos preguntaron e informamos
para ponerlos al tanto, una vez despejadas sus dudas se
fueron, dejando sola la residencia de nuevo, con las
puertas abiertas y las luces encendidas.
¡Vámonos para Laderas de Otay!, se escuchó decir,
partimos a ese lugar y al llegar a la Avenida de los
Ingenieros, esperamos por más de una hora pero no
podíamos acercarnos, pues los agentes municipales
impidieron ir hacia el punto donde varios federales
cateaban una casa.
Nos hacemos a un lado, sale del área a todo velocidad
una caravana de patrullas escoltando a una camioneta
blanca tipo pick up; minutos después se retiró el resto de
la corporación policial; la vivienda está cerrada a diferencia
de la residencia del fraccionamiento anterior.
Se escucha en la radio que en la colonia Del Valle, cerca
otra conocida como Sánchez Taboada, fuerzas castrenses
estaban cateando otra vivienda y corrió el rumor de que un
soldado había sido atacado a balazos en ese sitio.
Al llegar a ese, lugar, alrededor de las 21:00 horas, más
de 20 soldados resguardaban la entrada y salida de
vecinos de la Privada Acantilado y a lo lejos se veía
movimiento dentro una casa de dos pisos color verde a la
cual no fue posible acceder..
Son las 22:00 horas, rueda de prensa en las instalaciones
de la Policía Estatal Preventiva en la Zona Río, frente al
Centro Cultural Tijuana. Llegamos, presentan a dos
hombres que fueron detenidos en la colonia Nuevo Milenio
sobre la calle Siglo XXI a bordo de una camioneta robada.
Uno de ellos fue identificado como Roberto David
Villalobos de 34 años de edad y el otro como Ricardo
Meléndez, de 37. El primero contaba con orden de
aprehensión por tráfico de drogas en Estados Unidos. No
se les encontraron armas.
Mientras tanto, en la radio se capta la señal de que el
Ejército Mexicano detuvo a dos sujetos de mucho peso,
que podrían tratarse del "Güero Camarón" y de Eduardo
Arellano. También que la Procuraduría General de Justicia
del Estado, al menos a dos secuestradores.
Se dice que los detenidos en Laderas de Otay tienen que
ver con el secuestro de una mujer y la casa verde de la
Avenida Ingenieros.
Son las 23:50 horas, se escuchan detonaciones de nuevo
en la colonia Buena Vista, pero después regresó el
silencio.
















La residencia del "Ingeniero" Lugar del cual sacaron a Eduardo Arellano
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